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¿ES MALO EL ESTRÉS?

Publicado: 21 de Mayo de 2019

Las personas podemos encontrarnos en cualquier momento agobiadas o superadas pensando que los problemas a los que nos enfrentamos tienen difícil solución, provocándonos elevadas tensiones al respecto.

El estrés es el estado de sobreactivación que se produce en nuestro cuerpo cuando percibimos un acontecimiento como desbordante respecto de nuestros recursos. Por lo general, estos hechos, sean o no sean deseados, nos exigen hacer un sobreesfuerzo.

El estrés es necesario. Debemos tenerlo ante algo que es una sobrecarga para nosotros/as, es un estado natural que nos prepara para actuar. Sin embargo, es importante saber identificar si el tipo de estrés que estamos sintiendo es adaptativo o no.

En ese caso, ¿hay diferentes formas de percibir el estrés? ¡Así es! Y seguro que si sigues leyendo, acabarás viéndote reflejado/a con algunas de tus experiencias.

Por un lado, nos encontramos con el estrés positivo ("eustrés"), es al que nos enfrentamos en una situación que no desborda en exceso nuestras capacidades, manteniéndonos muy motivados/as frente a la acción. Por ejemplo, el estrés que se siente de cara a una competición deportiva o al nacimiento de un/a hijo/a deseado/a. Este tipo de estrés es importante potenciarlo, ya que está asociado con emociones agradables, puesto que se interpreta que los resultados de la situación, nos pueden proporcionar alguna recompensa o beneficio. Por otro lado, el estrés negativo ("distrés"), el comúnmente reconocido, hace referencia a cuando nos anticipamos o enfrentamos a situaciones en las que valoramos que no tenemos suficientes recursos como para controlarlas. Suele ser prolongado en el tiempo y está asociado con emociones menos agradables. No es un tipo de estrés adaptativo, ya que por lo general, nos impide desarrollar las estrategias que en situaciones normales tendríamos a nuestra disposición. Ejemplos de éste sería el estrés que te provoca realizar el informe que tienes que entregar que no te va a aportar nada y sabes que nadie va a leer o, el que nos genera la constante inmediatez de contestar un mensaje de WhatsApp.

En el mundo occidental, vivimos en una continua sobreactivación, que pone en peligro nuestro bienestar. Las consecuencias del distrés son muy variadas y dependen de la persona, pero de estar padeciéndolo, podemos llegar a apreciar una anticipación constante, preocupación excesiva, dificultad para tomar decisiones, irritabilidad y/o tics nerviosos, acompañados de palpitaciones, falta de apetito o elevada ingesta, alteraciones en el sueño, deseos de llorar, fatiga, etc. El estrés continuado puede provocar problemas psicológicos si no se trabaja, como son ansiedad, tristeza, depresión, etc. No todo tipo de estrés es negativo, saber identificarlo, nos ayudará a diferenciar si tenemos el nivel de activación adecuado, para aprender a regularlo si no es así.

Si has experimentado algunos de los síntomas anteriormente descritos y, aunque has tratado de afrontarlos, siguen estando presentes, en Gabinete Sanitario Andévalo podemos proporcionarte las herramientas y recursos necesarios para que puedas comenzar a gestionarlo de una manera más adaptativa.


Referencia bibliográfica:

- Schönfeld, P., Brailovskaia, J., Bieda, A., Chi Zhang, X. y Margraf, J. (2016). The effects of daily stress on positive and negative mental health: Mediation through self-efficacy. International Journal of Clinical and Health Psychology, 16, 1-10.

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